3 lecciones que aprendí en mi No-balance de fin de año

Soy capricorniana, de enero. Y se supone que este es mi mes. No he hecho balance de fin de año y nunca los hago, justamente por esto; porque creo que mi año comienza con la celebración de mi natalicio. Es entonces cuando hago un ritual-planificación de nuevo año, pido tres deseos que se basan en tres aprendizajes previos, y estos se convierten en objetivos de vida hasta el próximo ritual.

Contra todos los consejos y tips sobre efectividad, este año no voy a hacer ninguna planificación.

Justo el día anterior a mi cumpleaños, un hecho fortuito acontenció y me sacudió la vida. Una desgracia familiar, lamentable, que hizo que a primera hora del día de mi cumpleaños estuviera abordando un avión, con la ropa mal dispuesta en una maleta, con bebé en brazos con cara de qué hacemos otra vez en esta nave y con papá despidiéndose con pena.

Pero eso no es nada. Cuando uno observa caer a alguien que ama, se da cuenta cuánto nos pre-ocupamos por cosas sin importancia. Y en ese momento, en que atinas a apenarte por esa persona, es cuando otro sacudón te devuelve a la realidad: Verla salir del hoyo por sus propios medios. y tú te quedas con las ganas de hacerte la imprescindible. Como si hiciera falta.

Y entonces aprendes una primera lección: Nadie necesita tu pena. Lo único que puede servir es tu humildad, tu silencio, el saber que también tú eres vulnerable, que todos los somos de alguna manera.

[Tweet «Balance de fin de año, lección 1: Nadie necesita tu pena.»]

Lo importante aquí es el aprendizaje. Hasta cuánto somos capaces de racionalizar nuestras vidas. Está muy bien planificar pero muchas veces es necesario parar, observar, repensar las decisiones que tomamos, y analizar las ideas que enarbolamos.

Este es un post muy personal, quizá por eso me cuesta escribirlo. Pero no quiero encapsularme en mis pensamientos y quería compartir con todos vosotros este segundo aprendizaje: que la vida es una sola, que los afectos son lo único que nos queda después de todo calendario, de toda fecha por cumplir, de todo logro, toda meta y todo obstáculo.

[Tweet «Balance de fin de año, lección 2: los afectos son lo único que nos queda después de todo logro y todo obstáculo»]

Finalmente, aprendí lo siguiente: Que para vivir y ser feliz viviendo, es mejor creer que hoy es todo lo que importa, el aquí y el ahora. Que cuando no haces cambios en tu vida, la vida se encarga de hacerlos por tí.

[Tweet «Balance de fin de año, lección 3: cuando no haces cambios en tu vida, la vida se encarga de hacerlos por tí»]

Y que no importa cuántos años cumplas, cómo comiences el año y si haces o no balance de fin de año. Quizá, sin darme cuenta ni quererlo este sea el mío, y sólo he tenido que ponerme a escribir.

¿Qué estás esperando para hacer el tuyo? ¿Haces balance de fin de año? ¿Qué te inspira para este nuevo año?

Te doy una pista: Comienza diciendo GRACIAS 🙂

Publicado por

Cintia Oliva

Apasionada de la comunicación estratégica, los viajes, la tecnología 2.0 y la innovación ciudadana. Consultora Internacional. Me especializo en temas de cocreación abierta y metodologías participativas, desarrollo sostenible, políticas públicas y cooperación internacional. Dirijo Appsworking Lab, laboratorio de proyectos de innovación, comunicación y tecnologías para el desarrollo orientado a startups, ong, organizaciones, rse y gobierno. Periodista digital y emprendedora.

1.079 comentarios en «3 lecciones que aprendí en mi No-balance de fin de año»

  1. Me dejó pensando la frase «la vida es una sola…los afectos son lo único que nos queda después de todo..» Nos preocupamos por pequeñeces que acontecen en nuestra vida y no nos damos cuenta de las cosas que de verdad deberían importarnos,como buscar el verdadero sentido de nuestra vida.

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