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La moda, la cultura y la ciudad

La moda es cultura, moda y cine documental

by CARO LÓPEZ

Con este hashtag se presenta la primera edición del Moritz Feed Dog Festival en Barcelona, un nuevo formato que combina la moda con el documental.

#LaModaEsCultura es la esencia misma del festival, 10 títulos cuidadosamente escogidos para dar visibilidad a los diferentes actores de la moda. Los diseñadores, las modelos y los desfiles son solo una parte, la moda es mucho más que la frivolidad con la que a veces se la percibe.

La moda nace en la calle, se inspira y nutre de la cultura misma, de la sociedad, de los acontecimientos, la moda tiene una visión crítica a las prácticas de un sistema antiguo y anticuado. La moda es un fenómeno que sirve para moldear la construcción de la identidad, personal y de la sociedad.

El festival es un recorrido de 4 días que abre con un estreno en España, Dior and I, un grand opening cuya elección no tiene nada de azar.

Dior and I

En una Europa de posguerra donde todo era gris, las mujeres parecían sacos, hombros rígidos, no había feminidad. Cristian Dior buscaba una figura esbelta, cinturas ceñidas y faldas voluminosas, creando el “flower women” un new look en 1947. Así nace la marca que luego tendría a John Galliano como director creativo por 15 años hasta que es despedido en 2012.

El documental explica las 8 semanas que Raf Simons tiene para crear una nueva colección después de la ruidosa salida de Galliano. La historia va mezclando en diferentes ritmos, la preparación de la colección que debe presentar con pinceladas de antiguas declaraciones del mismo Christian Dior.

Da la sensación de estar muy presente en todo el proceso, “So much Dior DNA” incluso los mismos guardias, cuando de noche todo está a oscuras dicen sentir su presencia; en el atelier se dice que es el mismo Dior controlándolo todo.

¿Y que tiene Barcelona que hace que un festival de documentales de moda haga un pleno la primera noche con una sala de 1200 personas?

¡Tiene de todo!
Empezando por su espectacular city branding que le da el toque de glamour, mucha vida y marketing propio al evento, y principalmente diseño, cultura y una sensibilidad muy especial…

Sigue las conversaciones digitales en Twitter con el hashtag #lamodaescultura para enterarte de todo lo que se vive en la ciudad, con tres días de moda y cine documental en Barcelona, una iniciativa de Moritz Feed Dog

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moriitz feed dog

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¡Gracias Caro López por el excelente reportaje desde el evento! La encuentras conversando en twitter @llyaines

[Tweet “La moda, la cultura y la ciudad by @llyaines para @conversacionD #lamodaescultura”]

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#Slowcities #Slowlife: Ideas para vivir diferente tu ciudad y tu vida

Cuando veo las fotos de Instagram o de Facebook de mis amigos, me parece que la vida de cada persona es fantástica. Y sin embargo, no me canso de escuchar cuánto la gente se queja de la falta de tiempo, del estrés constante en el trabajo y las ganas locas por alcanzar una vida feliz, divertida y tranquila.

¿Será esto el éxito de las redes sociales; sumirnos en una fantasía de vida soñada, que sin embargo, nos cuesta hacer realidad cuando desconectamos el ordenador o la cámara del móvil?

Hace tiempo que vengo pensando esto y de cómo quiero vivir mi vida. Frente al estrés, el desorden y la falta de tiempo, palabras como simplicidad, lentitud, productividad y calma pueden ser un oasis a conquistar para mucha gente, aunque no sepa exactamente cómo lograrlo.

Tal vez ha llegado la hora de hacer algunos cambios en nuestras formas de vivir, y qué mejor empezar por las cosas simples de la vida.

Algunas ideas: Empecemos por el placer de comer

Y si hablamos de cosas simples, la comida es lo primero. (Al menos para mucha gente que conozco. Ñam Ñam)

Por ejemplo, una de las ideas y proyectos que asumí para este año ha sido crear mi propio manual de recetas vegetarianas junto a un inventario de ingredientes nutritivos y autóctonos. Para mí comer sano es fundamental, porque me aporta la energía y el placer de cada día. Así que ya estoy en ello y me tiene muy entretenida. Puedes ver algunas recetas en mi cuenta de Instagram o aquí en mi blog.

CinOliva´s Instagram
CinOliva´s Instagram
Slow Food, ¿lo conocías?

Justo antes de hacerme vegetariana, conocí el movimiento Slow Food. Este movimiento surgió en Italia, en el año 1986, como respuesta contestataria a la instalación de un local de comida rápida en una plaza pública. Se trata de una filosofía frente a la comida que combina el placer de comer rico y sano, con valores como la responsabilidad y la armonía con la naturaleza, como una manera de proteger los productos locales, frescos y autóctonos, a través de la valorización del territorio, la cultura, y la sostenibilidad.

El éxito de este movimiento dio lugar a nuevas manifestaciones en otros ámbitos como el sexo, la salud, el trabajo, la educación, el turismo o el ocio, que llevaron a sentar las bases y áreas de influencia del movimiento Slow, y una forma de llevar una vida lenta o SlowLife.

Slow Life ¿Qué es una vida slow?

La Wikipedia la define como un movimiento cultural que promueve calmar las actividades humanas y propone tomar el control del tiempo, (y de nuestras vidas), dando prioridad a las actividades que redundan en el desarrollo de las personas y la exaltación de los valores de disfrutar y saborear la vida.

Vivir, comer, amar, leer….ciudades!

Y sí, vivimos interconectados. Por más tecnología y redes sociales que tengamos, la realidad está allí afuera, en la vida de las ciudades. Pero ¿cómo tener ciudades más vivibles y con mejor calidad de vida?

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Slow Cities: por una mejor calidad de vida

Como consecuencia de Slow Food, surge en 1999 el movimiento CittaSlow (Slow Cities o ciudades lentas) y con él la idea de que el desarrollo de las ciudades se puede basar en la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos a partir de propuestas vinculadas con el territorio, el medio ambiente o las nuevas tecnologías.

Las slow cities son una red de ciudades inscriptas al movimiento, que suscriben un manifiesto y cumplen con una serie de requisitos estipulados, tales como comer bien y sano, promover el desarrollo local sostenible, resguardar la memoria y el patrimonio, reducir el ruido y aumentar los espacios verdes. Y todo ello, conviviendo con la modernidad y la tecnología al servicio de los ciudadanos. Suena interesante.

He tenido la suerte conocer y visitar algunas de estas ciudades lentas, y algunas otras que se le parecen o que se inspiran en estos postulados.

Ayuntamiento de Mungía. País Vasco. Foto: mungia.org
Ayuntamiento de Mungía. País Vasco. Foto: mungia.org
Ciudades como Lekeitio (la de la foto de portada) y Mungia, que visité cuando residía en el País Vasco, España, y que son parte del movimiento slow; o pueblos como Tapalpa o Ajijic, conocidos como pueblos mágicos de México y que conocí en mi gira de prensa por el estado de Jalisco, podrían ser parte de este movimiento.

Si te gusta esta manera de vivir las ciudades, pero no vives en ninguna de ellas, puedes unirte al movimiento Slow People, de personas que quieren bajar el ritmo y adherir a los valores slow.

O también puedes seguir algunas de las ideas que propone la escritora María Novo, Directora de la Cátedra de la Unesco de Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible en su libro titulado “Despacio, despacio… 20 Razones para ir más lentos por la vida”. En el libro cuenta historias y describe iniciativas de formas de vivir slow, entre las que cita las ciudades de las bicicleta, las ciudades de los niños y los bancos del tiempo. ¡Muy interesantes!

Y bien, ¿qué piensas de estas ideas? ¿Puede la ciudad donde vives ser parte de estas iniciativas? ¿Te gustaría simplificar tus actividades, apaciguar el ritmo y adoptar algunas de estas ideas para tu vida?

Estaré encantada de que me cuentes algo de tu ciudad.

 

 
Fotos:

Ayuntamiento de Lekeitio www.lekeitio.org
Ayuntamiento de Mungia www.mungia.org
Logo del Movimiento CittaSlow: http://www.cittaslow.org/

10 cosas que odio de mi ciudad cada vez que vengo de visita

Cuando hablo de mi ciudad, me refiero a la ciudad donde nací y crecí.

Hace 8 años me fui de Córdoba, Argentina; para vivir en otros países, y ahora regreso de visita todos los años.

Una ciudad que crece cada vez más, y ahora recorriendo sus calles, me he dado cuenta que cada vez hay más turistas, en casi todos los valles, a pesar de que en algunas zonas los servicios no son tan buenos, la ocupación ha superado el 90%, según datos de la Agencia Córdoba Turismo.

Evidentemente, cada vez más personas eligen Córdoba como destino turístico, y no es para menos, tiene de todo y cerca.

Sin embargo, en este post no voy a hablar de sus bondades y atractivos, sino que voy a hacer de abogado del diablo y me voy a poner a criticarla un poco para que no vengan tantos turistas el año que viene, así puedo disfrutarla mejor y para mí sola.

No soporto los mosquitos, por favor pasame el RAID

Parafraseando una frase similar del rap de las hormigas del legendario Charly García, a mí en particular, no me gusta para nada que mi ciudad tenga mosquitos en verano.

De todas las cosas que odio en este mundo, la más singular, personalísima y geolocalizada es el odio a los mosquitos de mi tierra, y por consecuencia, los mosquitos de cualquier parte del mundo.

Tampoco entiendo cómo es posible, que luego de poner la pastilla anti mosquitos, de poner el ventilador de techo, de ponerme el repelente y rezar al “diosantimosquitos” aún hay uno (o serán dos) revoloteando por mi cara, mi cabeza y mi rodilla izquierda.

Panorama_Barrio_Alberdi_Córdoba_2009-06-08

Y justo estaba yo reconciliándome con mi ciudad, viendo lo maravillosa que está, la noche fabulosa que tiene, la luna preciosa, el cielo estrellado de noche, y azul siempre azul de día, las hermosísimas tormentas de verano al caer la tarde, la sonrisa de la gente que te cruzas por la calle, los bares, los perros callejeros de las plazas y un río “que la parte al medio”, (expresión bien cordobesa) y como siempre, el chiste del día…cuando de pronto un mosquito me hace 3 mordiscos horrorosos y me provoca ira, decepción y rabia.

Una rabieta interior como de niña pequeña, que me ha hecho ponerme a hacer una lista de las 10 cosas que odio de venir a Córdoba pero que no hace que deje de quererla.


1- claramente, los mosquitos

2- que los autos no frenen en las esquinas (ninguna)

3- la sensación térmica en verano (mucha humedad y calor)

4- que el pelo se me pone como peluca de loca

5- que el celular prepago sea una estafa

6- que la gente te pregunte cuánto ganas (o cuánto cobras, lo que es peor), que le detalles bien tu trabajo y cómo hiciste para conseguirlo.

7- ver la peluca de “dls”* dibujada en las paredes a modo de grafitti haciendo campaña presidencial 2015. en serio, ¿no consiguió una agencia de marketing político mejor?

8- que nadie que yo conozca recicle (y que la municipalidad no tenga una política de reciclaje doméstico)

9- que los taxistas me hablen y me hagan preguntas personales

10- eehh… los mosquitos

Aquí voy a poner un video que hizo el área de turismo de la municipalidad de Córdoba. Me parece tan feo que va justo con el objetivo de este post.

Pareciera que en Córdoba sólo hay gente joven, noches y todo es perfecto, y las chicas con moto conocen a turistas semiguapos y esa misma noche les dejan conducir a ellos.

Seguro que cada quien tiene algunos motivos para odiar su ciudad de a ratos, (la de nacimiento o en la que eliges vivir) que no tienen nada que ver con la cantidad de motivos para quererla. Es bueno poner las cosas en perspectiva.

Ahora que se me pasó la rabieta, gracias a esta lista (es una excelente terapia, se las aconsejo) voy a tener que amigarme con mi ciudad y hacer la lista buena y arriesgarme a que el año que viene la ocupación sea del 100%.

Por si acaso, voy a regresar en otoño, que tiene su encanto. A que nadie se le ocurre viajar a Córdoba en otoño..

PD: ESTE POST ESTA DE BROMA PERO ALGO DE RAZON TIENE 😉

¿Qué es el estilo “urban cycle chic”? Acá te lo cuento

Muchas habrán escuchado o leído sobre el movimiento urban cycle chic.

Concretamente, el movimiento Urban Cycle Chic ® comenzó su andadura en junio de 2007, cuando Mikael Colville –Andersen, un experto de la movilidad urbana y CEO de la empresa de diseño Copenhagenize , comenzó a subir fotos a un blog para mostrar la cultura de la bicicleta de Copenhague. El blog rápidamente se topó con el interés de la gente por conocer el estilo de vida de los habitantes de la ciudad, que habían incorporado la bicicleta a su vida cotidiana y a su estilo personal.

A partir de entonces, la frase ” Cycle Chic ® ” fue acuñada y se utiliza para definir una tendencia social que combina estilo, moda y bicicletas, de manera que funcione con el estilo de vida y el sentido de la moda de quien usa la bici como medio de transporte en la ciudad . Tanto si quieres llevar Lycra o Spandex, como si quieres llevar ropa fresca, cómoda; incluso si quieres lucir tu estilo para ir a la oficina o a una reunión de trabajo, puedes llevarlo sin problemas montada en tu bicicleta.

No podemos negar que el uso de la bici como medio de transporte en la cotidianeidad de la ciudad está cada vez más difundido. Si bien en muchas ciudades aún son ellos los que usan más la bici, los estudios demuestran que cada vez más mujeres se animan a las dos ruedas . De hecho, muchos diseñadores encuentran inspiración en esta pareja urbana (moda y bicicletas) y realmente resulta una experiencia interesante.

El desafío está ahora en encontrar las mejores propuestas de diseño, hechos con dedicación, para ofrecer comodidad, estilo y belleza en las prendas; las que a su vez formarán diferentes outfits para cada ocasión, enlazando el uso de la bici con el estilo de moda urbano de las personas.

Personalmente estoy entusiasmada con este desafío y tengo la suerte de poder experimentarlo en Mi Vida es Bella

¿Te animas tú también a experimentar con esta divertida combinación de estilos?

Mi ciudad en pedacitos de espejos

Yo no vivo en ninguna ciudad. Mi vida transcurre desde hace poco más de 10 años, cuando algo se me antojó curiosidad y comencé a vivir la vida experimentando al filo del abismo de perderlo o el éxtasis de conseguirlo.

En ese mundo caótico, tomé la decisión de abandonar el país donde nací y crecí. Sentía que el aire que respiraba me resultaba denso, y me costaba expresar palabra si no fuera gritando o callando. Los extremos nunca fueron mis aliados, uno u otro temperamento hacía trastabillar la imagen que de mí tenía la gente, (que en aquella época y en aquel lugar era más que la sed) y con ello la posibilidad de entablar mejores relaciones, y una cada vez más costosa manera de expresarme como yo era realmente. La vida me estaba jugando una mala pasada, segun yo creía, y decidí hacer un giro total en la esquina de mayor trafico.

Tomé prestada un alma, porque entre tanto cambio, ni yo estaba segura de mi sombra. Marché a Europa, sin saber muy bien para qué ni cómo, sólo era el deseo de huir.

Han pasado 7 años y aquí sigo por el mundo, cambiando de casa en casa.

Contrario a todos los mitos que se dicen por allí, yo no sufro el desarraigo, por el contrario, sufro el miedo a regresar, y me embriago en la pasión de estar fugada de los recuerdos que menos me gustan de mi vida.

He hecho de todo, aunque eso sería exagerar, digamos que he vivido muchas cosas en un tiempo record. Eso si lo comparo con lo poco que he vivido en los 7 años anteriores al giro en u.

Con las vidas que he vivido en cada parte, y con la gente con la que me he encontrado he reconstruido una ciudad nueva. Ahora puedo decir que vivo en una ciudad maravillosa hecha con pedacitos de espejos.

Las imágenes que he rescatado de mi retina, se han escabullido por el lente de una cámara de ocasión. Y es por eso que mi ciudad son fragmentos de imágenes y de textos, es una ciudad vivida, un no lugar, una ciudad construida con pedacitos de espejos.

La intención de este relato fotográfico, es contar poco a poco, cómo la he construido y de dónde he sacado tantos pedacitos, y cómo a veces, muchas veces, resulta revelador, vertiginosamente osado y divertido, mirarse y mirar al mundo en una serie de espejitos rotos donados o prestados por otros, ganados o robados en el rumbo de la vida.