Archivo de la etiqueta: ciudades

#Slowcities #Slowlife: Ideas para vivir diferente tu ciudad y tu vida

Cuando veo las fotos de Instagram o de Facebook de mis amigos, me parece que la vida de cada persona es fantástica. Y sin embargo, no me canso de escuchar cuánto la gente se queja de la falta de tiempo, del estrés constante en el trabajo y las ganas locas por alcanzar una vida feliz, divertida y tranquila.

¿Será esto el éxito de las redes sociales; sumirnos en una fantasía de vida soñada, que sin embargo, nos cuesta hacer realidad cuando desconectamos el ordenador o la cámara del móvil?

Hace tiempo que vengo pensando esto y de cómo quiero vivir mi vida. Frente al estrés, el desorden y la falta de tiempo, palabras como simplicidad, lentitud, productividad y calma pueden ser un oasis a conquistar para mucha gente, aunque no sepa exactamente cómo lograrlo.

Tal vez ha llegado la hora de hacer algunos cambios en nuestras formas de vivir, y qué mejor empezar por las cosas simples de la vida.

Algunas ideas: Empecemos por el placer de comer

Y si hablamos de cosas simples, la comida es lo primero. (Al menos para mucha gente que conozco. Ñam Ñam)

Por ejemplo, una de las ideas y proyectos que asumí para este año ha sido crear mi propio manual de recetas vegetarianas junto a un inventario de ingredientes nutritivos y autóctonos. Para mí comer sano es fundamental, porque me aporta la energía y el placer de cada día. Así que ya estoy en ello y me tiene muy entretenida. Puedes ver algunas recetas en mi cuenta de Instagram o aquí en mi blog.

CinOliva´s Instagram
CinOliva´s Instagram
Slow Food, ¿lo conocías?

Justo antes de hacerme vegetariana, conocí el movimiento Slow Food. Este movimiento surgió en Italia, en el año 1986, como respuesta contestataria a la instalación de un local de comida rápida en una plaza pública. Se trata de una filosofía frente a la comida que combina el placer de comer rico y sano, con valores como la responsabilidad y la armonía con la naturaleza, como una manera de proteger los productos locales, frescos y autóctonos, a través de la valorización del territorio, la cultura, y la sostenibilidad.

El éxito de este movimiento dio lugar a nuevas manifestaciones en otros ámbitos como el sexo, la salud, el trabajo, la educación, el turismo o el ocio, que llevaron a sentar las bases y áreas de influencia del movimiento Slow, y una forma de llevar una vida lenta o SlowLife.

Slow Life ¿Qué es una vida slow?

La Wikipedia la define como un movimiento cultural que promueve calmar las actividades humanas y propone tomar el control del tiempo, (y de nuestras vidas), dando prioridad a las actividades que redundan en el desarrollo de las personas y la exaltación de los valores de disfrutar y saborear la vida.

Vivir, comer, amar, leer….ciudades!

Y sí, vivimos interconectados. Por más tecnología y redes sociales que tengamos, la realidad está allí afuera, en la vida de las ciudades. Pero ¿cómo tener ciudades más vivibles y con mejor calidad de vida?

logocitta

Slow Cities: por una mejor calidad de vida

Como consecuencia de Slow Food, surge en 1999 el movimiento CittaSlow (Slow Cities o ciudades lentas) y con él la idea de que el desarrollo de las ciudades se puede basar en la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos a partir de propuestas vinculadas con el territorio, el medio ambiente o las nuevas tecnologías.

Las slow cities son una red de ciudades inscriptas al movimiento, que suscriben un manifiesto y cumplen con una serie de requisitos estipulados, tales como comer bien y sano, promover el desarrollo local sostenible, resguardar la memoria y el patrimonio, reducir el ruido y aumentar los espacios verdes. Y todo ello, conviviendo con la modernidad y la tecnología al servicio de los ciudadanos. Suena interesante.

He tenido la suerte conocer y visitar algunas de estas ciudades lentas, y algunas otras que se le parecen o que se inspiran en estos postulados.

Ayuntamiento de Mungía. País Vasco. Foto: mungia.org
Ayuntamiento de Mungía. País Vasco. Foto: mungia.org
Ciudades como Lekeitio (la de la foto de portada) y Mungia, que visité cuando residía en el País Vasco, España, y que son parte del movimiento slow; o pueblos como Tapalpa o Ajijic, conocidos como pueblos mágicos de México y que conocí en mi gira de prensa por el estado de Jalisco, podrían ser parte de este movimiento.

Si te gusta esta manera de vivir las ciudades, pero no vives en ninguna de ellas, puedes unirte al movimiento Slow People, de personas que quieren bajar el ritmo y adherir a los valores slow.

O también puedes seguir algunas de las ideas que propone la escritora María Novo, Directora de la Cátedra de la Unesco de Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible en su libro titulado “Despacio, despacio… 20 Razones para ir más lentos por la vida”. En el libro cuenta historias y describe iniciativas de formas de vivir slow, entre las que cita las ciudades de las bicicleta, las ciudades de los niños y los bancos del tiempo. ¡Muy interesantes!

Y bien, ¿qué piensas de estas ideas? ¿Puede la ciudad donde vives ser parte de estas iniciativas? ¿Te gustaría simplificar tus actividades, apaciguar el ritmo y adoptar algunas de estas ideas para tu vida?

Estaré encantada de que me cuentes algo de tu ciudad.

 

 
Fotos:

Ayuntamiento de Lekeitio www.lekeitio.org
Ayuntamiento de Mungia www.mungia.org
Logo del Movimiento CittaSlow: http://www.cittaslow.org/

Ellas en bici

Comienzo este primer post de la sección “estilos de vida/ mujeres en bici” en ocasión de una efemérides. O mejor dicho dos.

El mes de abril es el mes de la bicicleta y además se celebra el día mundial de la tierra.

La historia de la conmemoración de la bici tiene poco que ver con pedales, se trata más bien de una anécdota. Un 19 de abril de 1943, Albert Hoffman, el inventor del LSD, salió a andar en bicicleta para probar el alcance de su invento. Una historia que por fortuna se impuso la bici. Desde entonces, cada año se realizan eventos y actividades destinadas a celebrar y promover el uso y los beneficios de la bicicleta, convocados por distintos grupos de personas y organizaciones de ciclistas.

Muchos de estos movimientos urbanos son liderados por mujeres.

La relación de las mujeres con la bici ha ido evolucionando desde su comienzo a fines del siglo XIX hasta el presente, donde la proporción de mujeres ciclistas en relación a los varones va en aumento en las grandes ciudades latinoamericanas como Santiago, México DF o Buenos Aires. También, por suerte, en otras ciudades del mundo.

Sólo en Santiago, se estima que más del 30% de ciclistas son mujeres* . Aunque en relación a la media mundial (20%) este número represente un avance, aún hay grandes diferencias con los países de mayor usuarias de bicicletas. (Más de un 45% en países como Dinamarca y Alemania**)

El cambio se debe en gran parte al trabajo realizado por organizaciones que promueven el uso de la bicicleta, y a los movimientos de mujeres tales como mujeres en bici, que tiene lugar en muchas ciudades del continente, y la Asociación Macletas en Chile. Sin embargo, aún adolece de mejores infraestructuras y de condiciones más seguras especialmente para las mujeres, como las que cuentan los países donde su uso está más generalizado, y sobre todo de una mayor concientización del uso y del respeto por la bicicleta como medio de transporte en la ciudad.

Si bien, como dijera Susan Brownell Anthony, “la bicicleta ha hecho más por la emancipación de la mujer que cualquier otra cosa”, queda mucho por hacer todavía, no sólo en la emancipación de la mujer sino también en la emancipación del uso generalizado de la bici por todas las mujeres que deseen moverse en ese medio de transporte de manera habitual, no sólo como deporte.

Cambia el escenario de una ciudad, cuando cada vez hay más mujeres de todas las edades rodando cotidianamente, que se animan a ir al trabajo en sus bicicletas, a la universidad, a un evento, a pasear, a hacer las compras.

Actualmente, la mujer y la bici son protagonistas de un cambio y emancipación de otro tipo. Hay una nueva generación de mujeres experimentando una nueva libertad, un nuevo estilo de vida más libre y más sano gracias al uso de la bicicleta como medio de transporte. Ojalá cada día seamos más.

* Informe técnico de UyT, Chile: http://www.uyt.cl/
** Infografía publicada en Diario en Bici, consultado 22-04-2014: http://diarioenbici.com/porcentaje-de-mujeres-que-viajan-en-bici/

Mi ciudad en pedacitos de espejos

Yo no vivo en ninguna ciudad. Mi vida transcurre desde hace poco más de 10 años, cuando algo se me antojó curiosidad y comencé a vivir la vida experimentando al filo del abismo de perderlo o el éxtasis de conseguirlo.

En ese mundo caótico, tomé la decisión de abandonar el país donde nací y crecí. Sentía que el aire que respiraba me resultaba denso, y me costaba expresar palabra si no fuera gritando o callando. Los extremos nunca fueron mis aliados, uno u otro temperamento hacía trastabillar la imagen que de mí tenía la gente, (que en aquella época y en aquel lugar era más que la sed) y con ello la posibilidad de entablar mejores relaciones, y una cada vez más costosa manera de expresarme como yo era realmente. La vida me estaba jugando una mala pasada, segun yo creía, y decidí hacer un giro total en la esquina de mayor trafico.

Tomé prestada un alma, porque entre tanto cambio, ni yo estaba segura de mi sombra. Marché a Europa, sin saber muy bien para qué ni cómo, sólo era el deseo de huir.

Han pasado 7 años y aquí sigo por el mundo, cambiando de casa en casa.

Contrario a todos los mitos que se dicen por allí, yo no sufro el desarraigo, por el contrario, sufro el miedo a regresar, y me embriago en la pasión de estar fugada de los recuerdos que menos me gustan de mi vida.

He hecho de todo, aunque eso sería exagerar, digamos que he vivido muchas cosas en un tiempo record. Eso si lo comparo con lo poco que he vivido en los 7 años anteriores al giro en u.

Con las vidas que he vivido en cada parte, y con la gente con la que me he encontrado he reconstruido una ciudad nueva. Ahora puedo decir que vivo en una ciudad maravillosa hecha con pedacitos de espejos.

Las imágenes que he rescatado de mi retina, se han escabullido por el lente de una cámara de ocasión. Y es por eso que mi ciudad son fragmentos de imágenes y de textos, es una ciudad vivida, un no lugar, una ciudad construida con pedacitos de espejos.

La intención de este relato fotográfico, es contar poco a poco, cómo la he construido y de dónde he sacado tantos pedacitos, y cómo a veces, muchas veces, resulta revelador, vertiginosamente osado y divertido, mirarse y mirar al mundo en una serie de espejitos rotos donados o prestados por otros, ganados o robados en el rumbo de la vida.