Archivo de la etiqueta: inspiración

Tu Ipad por mi IPhone: 4 consejos para hacer storytelling de una marca

No voy a hablar de tecnologías. Esto que viene es una historia de amor y desamor, con ingredientes tecnológicos.

Sucedió en agosto.

Ella, una artista abriéndose paso por el mundo
Él, un empresario principiante.
Ambos, de vacaciones por la ciudad donde vivo, lejos de la suya.
Ella, una chica de Ipad
Él, un hiperconectado a su Iphone

Cuando sucedió, nunca imaginé que lo que comenzó siendo un amor de verano, con mares azules, palmeras y cocoteras, terminó siendo un adiós a secas, con un billete sin retorno y un smartphone abandonado en mi casa, el iphone.

Abandonado sin querer, junto con las maletas y las tarjetas de crédito, mientras que su dueño, iba alejándose de a prisa, desterrado de una casa donde estaba la dueña del ipad. Una dueña que no quería saber más nada con el poseedor del iphone, que ahora, lo reclamaba a la distancia desde un cyber café.

-Querida Cintia, perdona que me haya marchado tan de prisa de tu casa, sin saludar. Estoy en el café de la rotonda que tiene wifi, y con lo que me queda de batería de mi mac. Por favor, dile a “la que me acaba de echar de tu casa” que por favor me devuelva mi iphone y yo le devuelvo su ipad. Con mi iphone, yo puedo hacer unas llamadas para conseguir el primer vuelo que salga esta noche, y así marcharme para siempre. Ella no tendrá que verme más la cara. Gracias una vez más por toda tu ayuda.

Era de noche y afuera hacía mucho frío. Mi compañero salió como mediador del intercambio. Y luego de realizarse las correspondientes devoluciones, cada cual con lo suyo. Y todos tan contentos.

El valor del iphone. El valor del ipad.

¿Y el valor del amor? ¿Dónde queda?

“Queda, señores, en los buenos recuerdos, en los mensajes de amor, los corazones y caritas con besos enviados por Whatsapp, en las fotos compartidas por Instagram, en “Tiene una relación con…” de Facebook y en todos los retweets de Twitter que nos hicimos mutuamente. Queda, por supuesto, en la vida misma, en las conversaciones sin ipad y sin iphone, en los recuerdos. Pero lo recuerdos se van, los bytes quedan. 😛

¿Y AHORA QUÉ HACEMOS CON ESTA HISTORIA?

Untitled design

Podemos hacer tres cosas:

1-Reflexionar: Pensar sobre las relaciones y hasta qué punto la tecnología ha calado en ellas. Visualizar cómo amaremos de acá a unos años, o mejor, para imaginar cómo amarán nuestros hijos y quienes vienen después de nosotros. Y a partir de aquí contar nuevas historias

2-Aprender a hacer historias: Esto es lo que intenta hacer mi amiga Karla. Para quien he escrito este post. Ella necesita ideas para hacer un storytelling para una marca. Y a mí se me ha ocurrido contarle una historia de amor con marcas. Las he elegido porque de verdad este relato está inspirado en una historia de amor y de un intercambio de Ipad y Iphone

Para aprender a hacer historias, le he dado a mi amiga Karla 4 consejos prácticos para hacer storytelling de una marca:

PRIMER CONSEJO: Elegir un tema que le importe a la gente que tiene que comprar tu marca.
Para eso, puedes usar técnicas de content curator y de coolhunting. Si no sabes qué es esto, puedes echarle un ojo a este post sobre coolhunting. Es importante que al elegir el tema, tengas en cuenta los valores de la marca. Tema y valores tienen que estar interconectados. De esta manera, el mensaje tendrá sentido y logrará mejor el objetivo propuesto.

[Tweet “Storytelling tips: Elige un tema que le importe a la gente que tiene que comprar tu marca.”]

SEGUNDO CONSEJO: En un storytelling no siempre tiene que haber un villano, o un héroe. Puede que esta historia incluya dos personas que pueden ser cualquiera de nosotros en cualquier situación, para algunos serán héroes, para otros villanos, para otros una persona sin más.

Pero lo que es seguro, trabajar los personajes en un storytelling es trabajar el hilo de conexión con cada uno de los segmentos de tu audiencia. Por lo tanto, es muy recomendable trabajar los personajes de tu historia. ¿Y qué significa esto? Describirlos, imaginarlos, buscar el punto de inflexión con tu audiencia. Suele funcionar inspirarte en personas reales o en personajes de tu infancia.

[Tweet “Storytelling tips: Trabajar los personajes de tu historia para conectar con tu audiencia.”]

TERCER CONSEJO: Escribir una pequeña historia nos ayuda a visualizar los escenarios posibles. Esto es sólo un relato que escribí para inspirar a Karla, mi amiga, que tiene que hacer una propuesta para su cliente. Y pensé que tal vez otras personas como Karla están en una situación similar, entonces ¿por qué no compartirlo? Espero que a partir de este ejemplo, ella y quien sea, se inspire para contar su propia historia y a partir de allí crear los escenarios que la misma historia le brinda.

En este caso, por ejemplo, el momento en que recibió el mail, el momento del intercambio, y tal vez, el avión que se va, como metáfora del amor que se acaba.

Los escenarios estructuran el relato, y los finales no siempre tienen que ser felices en el sentido convencional de la palabra. Siempre hay un correlato que acompaña al final, ese que te deja pensando, imaginando, y ahí es donde puede haber engagement, al dejar al lector un espacio para cocrear su propio fin de la historia.

[Tweet “Storytelling tips: Escribir una pequeña historia nos ayuda a visualizar los escenarios posibles.”]

CUARTO CONSEJO: Diseñar una estrategia transmedia. Una vez creada la historia, (con sus personajes, sus palabras y frases claves) una vez visualizado los escenarios posibles, hay que diseñarlos. Esto es, jugar con todas las posibilidades que nos brindan el uso de mensajes, medios y canales del storytelling transmedia.

[Tweet “Storytelling tips: Crea escenarios y diseña una estrategia transmedia.”]

Todo esto es una disciplina bastante rica y completa como para describirla en un solo post. Pero Karla necesitaba ideas, inspiración y algunos tips. Ahora le toca a ella seguir investigando y ponerse a hacer los deberes. Mi consejo en este caso es este: escribir, escribir y escribir. Y mientras tanto, haz garabatos, usa pegatinas y dibuja si puedes. Yo soy muy mala dibujando, así que prefiero usar un tablero en Pinterest

pin-on

Bueno, como dije más arriba, con esta historia puedes hacer tres cosas. La primera era reflexionar, la segunda era aprender, ¿y la tercera? ¡Muy bien! Haz adivinado.

3-La tercera es compartir.

Y para que esto esté completito, dejo aquí un ejemplo muy simpático de storytelling siguiendo con el tema de la parejas y el amor. ¡Que lo disfrutes!

Conversar, discutir, callar

Es importante aprender a conversar. Conversar no es discutir. Discutir no es ni malo ni bueno. Discutir es un ejercicio. Conversar es el arte. Pero lo verdaderamente difícil es saber discernir entre conversar, discutir, callar.

Con el tiempo he comprendido que es mucho mejor dejar que la gente diga lo que tenga que decir, aunque resulte tedioso, aburrido y contradictorio. Incluso provocador.

Se gasta más energía entrando en discusiones estériles que no llevan a ningún sitio que pasando de ellas. He aprendido que es mejor leer y escuchar la cantidad de tonterías que se pueden llegar a expresar, y luego reírse de ellas sin que nadie se entere. Eso anima más el alma y el espíritu que ir por la vida tratando de defender posiciones. Aunque del otro lado, tengamos al peor troglodita de la historia.

Estoy preparada para escuchar aún más tonterías porque estoy convencida que el peor argumento y la peor opinión aún no se han dicho.

He aprendido que mientras más se hable desde un arraigo nacionalista que divide el discurso entre nosotros y los otros, más riesgo existe de caer en la trampa de la visión sesgada, altanera y prejuiciosa.

Los prejuicios y las etiquetas ensucian la conversación

Hay tantas etiquetas en el mundo sobre los grupos y las personas de tal o cual lugar o estilo, que de resultar divertido como broma entre iguales, termina siendo paradójicamente ridículo, y hasta peligroso, cuando el poder de etiquetar y por ello de decidir sobre el destino de esos grupos recae en personas resentidas, enfermas o desalmadas.

Igual resulta cada vez que, para intercambiar ideas, las personas necesiten escudarse detrás de un disfraz, un alias, o un grupo de contención o identitario. Es cada vez más difícil poder distinguir y respetar posiciones racionales en un mundo cada vez más irracional.

No pretendo un mundo sin conflictos discursivos. Ojalá la palabra y las conversaciones sean lo último que se pierda o lo único que nos quede.

Después de todo, qué somos sin pensamiento y sin el lenguaje hablado y escrito.

Digo, entonces, que es mejor dejar ir ciertas cosas, al intercambiar ideas entre personas. Dejar expresarse y leer y reír, reír a carcajadas de las cosas que uno lee o escucha. Cada vez que se pueda y cada vez que se deba.

La vida resulta más divertida cuando la gente dice que sí, pero, a veces, resulta muy aburrida cuando no dice nada.

Mi ciudad en pedacitos de espejos

Yo no vivo en ninguna ciudad. Mi vida transcurre desde hace poco más de 10 años, cuando algo se me antojó curiosidad y comencé a vivir la vida experimentando al filo del abismo de perderlo o el éxtasis de conseguirlo.

En ese mundo caótico, tomé la decisión de abandonar el país donde nací y crecí. Sentía que el aire que respiraba me resultaba denso, y me costaba expresar palabra si no fuera gritando o callando. Los extremos nunca fueron mis aliados, uno u otro temperamento hacía trastabillar la imagen que de mí tenía la gente, (que en aquella época y en aquel lugar era más que la sed) y con ello la posibilidad de entablar mejores relaciones, y una cada vez más costosa manera de expresarme como yo era realmente. La vida me estaba jugando una mala pasada, segun yo creía, y decidí hacer un giro total en la esquina de mayor trafico.

Tomé prestada un alma, porque entre tanto cambio, ni yo estaba segura de mi sombra. Marché a Europa, sin saber muy bien para qué ni cómo, sólo era el deseo de huir.

Han pasado 7 años y aquí sigo por el mundo, cambiando de casa en casa.

Contrario a todos los mitos que se dicen por allí, yo no sufro el desarraigo, por el contrario, sufro el miedo a regresar, y me embriago en la pasión de estar fugada de los recuerdos que menos me gustan de mi vida.

He hecho de todo, aunque eso sería exagerar, digamos que he vivido muchas cosas en un tiempo record. Eso si lo comparo con lo poco que he vivido en los 7 años anteriores al giro en u.

Con las vidas que he vivido en cada parte, y con la gente con la que me he encontrado he reconstruido una ciudad nueva. Ahora puedo decir que vivo en una ciudad maravillosa hecha con pedacitos de espejos.

Las imágenes que he rescatado de mi retina, se han escabullido por el lente de una cámara de ocasión. Y es por eso que mi ciudad son fragmentos de imágenes y de textos, es una ciudad vivida, un no lugar, una ciudad construida con pedacitos de espejos.

La intención de este relato fotográfico, es contar poco a poco, cómo la he construido y de dónde he sacado tantos pedacitos, y cómo a veces, muchas veces, resulta revelador, vertiginosamente osado y divertido, mirarse y mirar al mundo en una serie de espejitos rotos donados o prestados por otros, ganados o robados en el rumbo de la vida.